Alicia Navarro - Javier de las Peñas

Javier de las Peñas
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Alicia Navarro

Textos Criticos

ALICIA NAVARRO
Historiadora y Crítica  de arte, investigadora y escritora independiente

Paisajes de la mente.
Una historia de interferencias

En los paisajes de la mente de un artista reside lo azaroso. ¿Cómo? Por medio de interferencias. El azar (fortuna), que dirige esponjas directamente a ollares de caballos1, es capaz de producir lo
que parecía incapaz de hacer para el arte2. Y es que por medio de ese relámpago que rompe la temporalidad del hombre en dos mitades, el arte encuentra su herida, su apertura, puerta o ruptura; a ese mundo onírico del paisaje de la mente que se encuentra ubicado entre lo vivido y lo soñado. Así la interferencia de la vida genera el paisaje deseado, sea éste o no el querido, y siendo sin duda el lugar seguro del azar humano. En el anillo de Salomón se podía leer: “Todo pasa”. Pero quizás ese pasar, ese paso, o pasado sea más real que el instante que conforma el presente. Un presente esquivo y fugaz en el que vivimos nuestro viaje vital. O no es cierto qué en las obras de José Javier encontramos un paisaje vivo. Y qué el recuerdo encierra la realidad imperecedera de lo presente y su potencia, siendo lo contrario a esto irreal o ilusorio, es decir, de ningún valor o efecto.
¿Es posible encarnar un paisaje? Dar carne a lo que no la posé y la posé al mismo tiempo, por medio de los fluidos del alma y la pintura. El pigmento y el azar, la mente y el lienzo. A medio camino entre el célebre pintor Apeles y el genio de la obra maestra desconocida del que nos habla Balzac3. Esto es: inyectar la sangre en el lienzo. Y así la pintura es el resultado de una interferencia vital, es entusiasmo y locura. Algo que Didi-Huberman llama la mirada-chorro4 del pintor. Se trata de una inyección extrema. Y las obras de José Javier de las Peñas la poseen, mostrándosenos como perlas de su tesoro existencial, un tesoro perdido que el hombre siempre anda buscando, el tesoro del alma y del tiempo. Pero, ¿Cómo trata estos dos conceptos en su obra? En sus cuadros el tiempo y el alma son tratados como lo que son, como conceptos abstractos y filosóficos. Pero apuntar unicamente esto seria sumamente superficial hablando de José Javier, así que adentrémonos en las profundidades de los océanos en los mapas, donde se encuentran las ballenas que guardan los sueños de nuestro pintor, en busca de nuestro tesoro escondido. Al igual que se encuentra escondida la intencionalidad del artista en su obra, ya que como sabemos este esconder (del artista) para tener que buscar (del oteador) es sumamente importante en el arte. Y hasta Marx decía: que había que esconder la tendencia en el arte, para que no salte como el muelle de un sofá viejo. Y es que a nuestro pintor le interesan las cualidades interiores, morales e inmanentes al tiempo; éste debe ser fijado de algún modo en la obra. Y este fijar, se produce gracias a que el arte es capaz de “atrapar” los recuerdos, sus emociones y anhelos. Dándonos un tiempo limitado y eterno a la vez, un paisaje vivo y soñado, un sueño pigmentado en la ventana del umbral de lo vivido. Y esto es justamente lo que nos muestra José Javier de las Peñas, cuadros que como paisajes de la mente conforman una selección de obras autónomas que a su vez constituyen la serpiente-vida del pintor, cuya piel es el tejido sin costura de su realidad.
El color nos muestra la potencia. Es lo diáfano en el medio de lo visible, la mancha iluminada inyectada en el lienzo, y el vehiculo de la visibilidad5. Aflorando por su medio todo un mundo de sentimientos que partiendo de las propias masas coloreas estructuran una dialéctica interna y externa al mismo tiempo. Y así, estos paisajes de la mente del artista malagueño hablan entre sí, al tiempo que nos hablan a nosotros, por medio de este tratar el camino-viaje del hombre, que es al mismo tiempo un tormentoso proceso de autoconocimiento. Porque De las Peñas consigue transmitir su tan querida energía espiritual por medio de sus piezas, con la esperanza de despertar ese “algo”, esa conmoción emocional. Que reside en la noción misma del colorido-síntoma. Y es que el color en sus cuadros tiene una importancia extrema, es el lugar y dialéctica de las “formas” que nos llevan de regreso a un estado perdido y por ello añorado, añoranza de la satisfacción física y mental, añoranza de la perdida, del volver a la armonía con el Cosmos. Quizás por ello los océanos sean la propia vida fuera de nuestro mundo de origen, es el viaje hacia la “prueba” en un mundo onírico. Y la superación de esta sólo depende de nuestra capacidad de distinguir lo sustancial de lo accidental, esto es lo azaroso. Por esta razón los paisajes de José Javier se materializan por medio de horizontes abstractos, para así viajar a un mundo onírico y “vivido” fuera de los límites terrestres.
Seguro Azar es una reflexión sobre lo específicamente humano y sobre lo eterno que vive dentro de cada uno de nosotros. Un flujo pictórico que nos transporta al viaje de la vida del artista, que se acompaña de continuas alegrías, intranquilidades y carencias. Son puro sentimiento, son el instante hecho eterno. Ese instante de potencia, que te arrastra sin poder evitarlo a un mundo en el que el hombre pierde su voluntad, no importando nada, sólo ese sufrir, ese conflicto, ese amor, esa melancolía, ese mundo interno que el animal racional que es el hombre trata de evitar a toda costa, pero que nunca consigue, porque no se puede escapar de lo que uno es, aunque montes a Hari6 en un proyectil y la mandes al espacio exterior, porque ella volverá. ¿Y por qué siempre vuelve? Porque vive en nosotros, en nuestra conciencia. Conciencia deseada y no deseada, conciencia que nos place y nos duele, conciencia necesaria e innecesaria; en la que el hombre se sumerge para entender lo ilegible, para entender el porqué de nuestro viaje vital. ¡vanidad de vanidades, todo vanidad! -dice Cohélet-.
Algo que como ya sabía Salinas es en sí una contradicción, como el propio hombre y la propia vida. Y así encontramos estos paisajes, estas masas coloreas que nos atrapan y nos muestran que en el instante clave en el que la interferencia colisiona con el discurrir de la vida, es donde realmente se produce la experiencia y el tesoro existencial. Paisajes de la mente que en sus cuadros nos transportan a una estética del recuerdo y el presente, de la abstracción y el lenguaje figurativo de lo poético. Poética entendida como el estado de los sentimientos, estado que describe una situación de inquietud emocional intensificada. Ese momento de amor, de dolor, de pasión o de felicidad que el artista hilvana con los hilos de la experiencia, bien sea por medio de la poesía y la literatura, la música, o los acontecimientos más nimios y azarosos. Y así, se forma el cosmos estético de José Javier, y la nimiedad es elevada a la categoría de extraordinario.

1 Cuentan que el famoso pintor Apeles,había representado un caballo alquenolefaltabamásquelavida,perocuando se dispuso a pintar la espuma de los ollares, sin duda un pequeño detalle, Apeles no consiguió el efecto deseado. Y así, en un arranque de rabia, tomo la esponja impregnada con todos los colores de su paleta y la tiro sobre el cuadro, y fue entonces, por medio de este fortuito golpe de azar, cuando consiguió eso que tanto estaba buscando.
2 Reinach,A.J.,1921.pp.354-355.
3 Balzac,H.,Laobramaestradesconocidayotrosrelatos,Losada,Madrid,2009.
4 Didi-Huberman,G.,Lapinturaencarnada,Pretextos/UniversidadPolitécnicadeValencia,Valencia,2007.p.14.
5 Didi-Huberman, G., La pintura encarnada, Pretextos/Universidad Politécnica de Valencia, Valencia, 2007. p.34.





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